Curiosas las reflexiones de un niño.

Érase una vez, un papá, y una mamá, llamados, el Papá, y la Mamá. Encontraron un precioso bebé, al que llamaron, Precioso Bebé. El bebé nació allí. Nació aquel día, y no otro. Su papá y su mamá, viven en el número 7. Todo lo que vemos existe, podemos verlo. Yo veo los ojos de mamá, pero no veo mis ojos. El bebé, se ve las manos, pero no se ve a sí mismo. Entonces, ¿Existe realmente?…¿Existo realmente?

La mamá tiene un cepillo para el pelo, y una barra de carmín para los labios. ¡Huele bien! El papá tiene un reloj, y pelo en los brazos. El reloj hace “tic tac”. Si el bebé se cae, la madre da palmadas y dice…”¡Bravo!”. Pero… ¿Por qué soy yo, y no otra persona?

Si mezclas el puré de patatas, con la salsa, después no se pueden separar. Es para siempre. El humo sale del cigarrillo de papá, pero nunca vuelve a él. Siempre es así.

—No podemos volver atrás, pero sí podemos elegir, aunque, mientras no elijamos, todo seguirá siendo posible.—

Nemo Nobody.

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