Un pozo sin fin.

¿Qué eres tú? ¿Qué soy yo? ¿Qué es esto que estás leyendo? Bien, estas son tres preguntas de las cuales solo tengo respuesta a una, y está relacionada con la respuesta desconocida de las otras dos. Sé qué es lo que estás leyendo. No soy nadie dotado de una inteligencia superior; soy el que escribe esta reflexión. ¿De verdad crees saberlo todo?…. Uf, demasiadas preguntas sin respuesta, ¿verdad? No paro, pero ciertamente, aunque parezca que no, tengo una intención concreta; la de que comprendáis y abandonéis la ignorancia de responder a las preguntas que no tienen respuesta lógica (aún). Sí, debemos creer en que algo, por el hecho de ser difícil de resolver, no es imposible, pero también debemos indagar y no conformarnos con la primera respuesta para ese “algo difícil de resolver”. Por poner un ejemplo metafórico, supongamos que la verdad está al final de un antiguo pozo, del cual no sabemos ni siquiera la profundidad. Pues bien, yo diría, que estamos asomados con muchísimo miedo a ese pozo, apoyados y bien agarrados a la desgastada piedra que sirve de protección, porque creemos que si nos caemos, no saldremos vivos. No tiene por qué…¿Y si hay mucha agua y la caída amortigua? Es una suposición, pero solo quiero que comprendáis la metáfora, y que perdáis el miedo, para así poder vencer a la ignorancia y a todo lo que nos ata aquí, a esta realidad. Nos lanzamos al vacío en muchas ocasiones de nuestra vida. A veces, no sabemos ni qué obtendremos a cambio, y sin embargo, lo hacemos. ¿Y si te ofrezco la verdad, y la felicidad? ¿Saltarías conmigo entonces? ¿Le quitarías los signos de interrogación a las preguntas sin respuesta, para dar paso a una buena resolución del acertijo de tu vida misma? Yo creo que esto, sin duda, merece más la pena que otras tareas, aunque no deja de ser una opinión. Además, creo que el hecho de no intentar resolver dichas cuestiones y, más grave aún, no ser consciente de ellas, es algo en lo que jamás debemos caer, por nuestro propio bien mental. Os animo a saltar, con los ojos bien abiertos, hacia ese pozo aparentemente sin fin, llamado por muchos “vida” y por otros tantos “conocimiento”. ¡Vamos! No os quedéis mirándolo. Tenéis la opción de saltar, y desperdiciar opciones siendo seres finitos en teoría no es algo que debamos hacer.

  Solo os pido que saltéis al vacío, por vuestro propio bien. Por desgracia, pocas veces más os lo dirán. Ellos prefieren que os asoméis con miedo al pozo…¿Vais a permitirlo?

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