Por ellos.

Podríais haber sido cualquiera, se puede decir que fue un hecho totalmente arbitrario que yo apareciese entre vosotros, como el amor nació entre la pobreza y la abundancia. Pero así fue, y aún considerada la contingencia, os ocupasteis de hacer que esta desapareciese. Os ocupasteis de dármelo todo sin pedir nada a cambio. Me cobijasteis bajo los valores del esfuerzo, el trabajo y la humildad. Me enseñasteis a protegerme de todo lo malo que acechaba. Me cubristeis a través del descubrimiento autónomo. Me disteis un hogar, de esos que no consiguen tasar los especialistas. Encendisteis fuego en mi interior cuando mi conciencia era un gélido aliento desesperado. Me lo habéis dado todo, absolutamente todo. No tengo demasiadas palabras para expresar esto, pues creo que jamás habrá un cómputo tangible para devolveros el grandísimo favor que me habéis hecho. Gracias por introducirme en mi caos, por ayudarme a no resolverlo. Gracias por ayudarme a ser humano, dentro de esta vorágine de máquinas. Gracias por todo. No tenéis par alguno.

Me habéis enseñado que los demonios están en el interior. Me habéis mostrado cómo zafarme de ellos, cómo amarlos. Habéis colocado mi ser frente a una puerta cerrada, y a través de una mirada desafiante, lograda ha perdurado la empresa de la autosuficiencia. No puedo seguir. No sin vosotros, pues sois lo único que tengo, y estéis donde estéis, no olvidéis que el inmenso y estéril piélago que en mi existencia hace varar los pensamientos de este triste payaso, siempre os será accesible. A vosotros, por ser la mirada sencilla que convierte mi desazón en calma. Por ser el fiel compás que acompaña las disonancias de mi melodía. Por serlo todo, sois enormes. Por hacerme a mí sentir y pensar, sois indescriptibles. Por ser vosotros, sois únicos. Mi más sencillo y sincero te quiero.

Tome mi vida los caminos que quiera, que jamás permitiré que dejéis de sentiros orgullosos de lo que hicisteis. Tome mi vida lo que quiera de mí, pues seguiré firme, firme ante la adversidad de lo inexorable, firme ante el orden. Firme y dispuesto al azote caótico. Magnánimo por ser fundado en la nada, y titánico por asentarse a conveniencia en el todo.

Pase lo que pase, jamás me perderéis. Jamás.

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