Sandeces

La profundidad de los altos vuelos nos eclipsa. Miramos hacia el cielo y no nos sorprende nuestro reflejo. La frialdad que acompaña las acometidas que realizamos no es capaz de apaciguar el fuego interno que poseemos. La historia de la humanidad es la del derrocamiento, la destrucción y la gloria. Una historia, ciertamente, sin ser. Una vorágine que supera cualquier pretensión individual, un colapso de datos cuánticos que se abarrotan contra el filtro de lo expresable.

Tal magnificencia se somete, sin embargo, a su destino irrenunciable, la maldición del instante. Centrífuga es la fuerza que la expulsa hacia tierras aún sin conocer, expuestas por siempre en el horizonte de un statu nascendi.

Las altas murallas del boato resultan diminutas y se destruyen, frente a un fugaz “Do” de piano que acompaña al estallido de la pompa de chicle de un niño.

Su madre se ríe. Me detengo y sonrío también, para después continuar mi camino. He olvidado adonde me dirigía.

                                            Vuelvo a empezar. 


Invocation – Audiomachine

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